Sinceramente me es difícil hablar de lo que está pasando con la Senadora Sra. Lily Pérez y su renuncia a Renovación Nacional, mis motivos son claros: No va a faltar el idiota que crea que tengo una especie de fijación con la señora Pérez luego del sucedido en 2009.
Por otro lado siento un deber el hablar del tema, no podría quedarme cayado ante lo que no es más de lo mismo de parte de la Sra. Senadora.
Partamos con entender que el desgaje de Renovación Nacional (Karla Rubilar, Joaquín Godoy y Pedro Browne) hacia un nuevo referente que a este momento se le llama “Movimiento Amplitud” pero que no pretende de ninguna forma ser algo nuevo, mas bien y como la diputada Karla Rubilar afirmó: “¿qué duda cabe que Lily Pérez le da un tonelaje político enorme a la posibilidad de formar un tercer partido dentro de la Alianza?".
No tenga esperanza, no estamos frente a la formación de un “Tea Party” de la Derecha chilenensis, ni en un giro de 180 grados, estamos a luces en un giro de 360 grados (como diría alguna vez Pinochet en un célebre error de dicción), en palabras simples todo cambia para que siga siendo igual. Se salen para quedar donde mismo.